La_historia_del_aperitivo

La Historia del Spritz y su llegada a los Cafés de Nápoles

La historia del Spritz en Nápoles es fascinante. No es solo una bebida de moda, es un ritual que combina sabor y una manera muy particular de entender el placer. Es un suspiro antes del anochecer, una pausa luminosa entre el trabajo y la vida.

Si ya has leído nuestra guía sobre dónde beber en la ciudad, sabrás que el lungomare se llena de copas naranjas. Pero hoy vamos a viajar al pasado para descubrir el verdadero origen de este cóctel.

El origen del Aperitivo: De Roma a Parténope

Para entender la historia del Spritz, primero debemos mirar atrás. La palabra aperitivo nace del latín aperire, que significa “abrir”.

Los romanos ya lo practicaban con vinos especiados. Nápoles, heredera de ese espíritu mediterráneo, adoptó esta costumbre muy temprano. En la antigua Parténope, beber infusiones de hierbas antes de comer era la forma de preparar el alma para la sociabilidad.

Los Cafés Históricos: El escenario perfecto

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El ritual moderno toma forma en el siglo XIX. Es aquí donde la historia del Spritz se cruza más tarde con la edad dorada de los salones más antiguos de la ciudad, templos de cultura como:

  • Caffè Gambrinus: Punto de encuentro de artistas y políticos desde 1860.
  • Caffè Aragonese: Frecuentado por la aristocracia.

En estos lugares de techos dorados se servían los primeros «amari» (licores amargos), preparando el terreno para lo que vendría después.

La curiosa historia del Spritz: ¿Austriaco o Italiano?

Aunque hoy nos parece muy italiano, el origen geográfico del Spritz se remonta a la dominación del Imperio Austrohúngaro en el Véneto. Esta es la clave de toda la historia del Spritz.

La leyenda cuenta que los soldados austriacos encontraban el vino italiano demasiado fuerte. Para rebajarlos, pedían un chorro de agua con gas. El término viene del verbo alemán «spritzen» (rociar). Con el tiempo, se añadió un licor amargo (como Aperol o Campari), creando el icono que hoy amamos.

¿Cómo llega a Nápoles?

La llegada del Spritz al sur siguió dos caminos:

  1. El boom turístico (Años 70-80): Se introduce como bebida veraniega.
  2. El aperitivo social (Años 2000): La juventud napolitana lo adopta por ser fresco y ligero.

En Nápoles, el Spritz encontró su alma mediterránea. Hoy existen versiones locales como el Limoncello Spritz o el Spritz Vulcánico.

Del vaso al plato: Cuando el aperitivo es festín

En la historia del Spritz napolitano, la comida es fundamental. Aquí no se bebe sin comer. El aperitivo se acompaña de pequeñas pizzas fritas o de una clásica tostada con tomate y aceite.

Es la hospitalidad del sur: donde hay una bebida, hay abundancia.

Un ritual que se vive

Hoy, ya sea en el Lungomare o en Chiaia, este ritual sigue vivo. Desde los soldados austriacos hasta las terrazas frente al Vesubio, la historia del Spritz es la prueba de que las tradiciones evolucionan para mejor.

En Nápoles, no se toma algo. Se celebra la vida.

Salute!
Vuestra chica napolitana

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